miércoles, 4 de mayo de 2011

POEMAS PARA UN DOMINGO

LLENO MIS BOLSILLOS CON CUENTAS DE


TERCIOPELO NEGRO Y TUS FORMAS ENVUELTAS EN ENCAJE

Lo idóneo sería romper estas hedonistas noches

En pequeñas fogatas que enturbien al amor

En un gran fogón incendiar todo lo que te reprime

Despeñar tu inhibición

Dejar que el placer nos marque el arribo a tus puertos

Naufragar por los minúsculos huracanes

Que se arremolinan en tu sexo

Que las yemas de mis dedos solivianten tus pezones

Más tarde

Trocar besos por estrellas

Que la Vía Láctea

Ilumine tu piel morena de media noche

Relamer en tus labios lo que queda del deseo

Saborear la piel acanelada

Intentar hacer eternos los placeres

Luego

Somnolientos

Caer exhaustos de caricias

Madrugadas y besos.
 
POEMA 2


Hoy hay tan poco que decir que me siento afortunado.

El sabor a sal en tu boca y

la vela del buró apagada.

El vaso de cerveza a la mitad

y tu sostén tirado junto al ropero.

Tu sonrisa

y tus malas palabras al hacer el amor.

Estas mañanas

hay tan poco que decir que me siento afortunado.

POEMA 3

Los mercaderes del silencio

trataron de usurpar el concepto perdido

de la imaginación soñadora.

Toneladas de lentas tardes creadoras

escaparon antes de ser devoradas

por el desesperante hastío.

La silueta de Olivia se traza moldeada por el viento,

lleva una sonrisa en los brazos.

Invadieron la zona de la iluminación artificial

para edificar grandiosos monumentos a la última sombra.
 
POEMA 4


La fatalidad del poema perdido

desgarró la contemplación ya gastada

de un viejo recurso siempre utilizado.

Olivia se ha escondido

detrás de la escenografía preparada

para el funeral del río inanimado.

La creciente inunda al poema

y lo cercena por el título.

POEMA 5

Al compás de música fresca

Al pesado andar del tiempo

Al desnudarse los árboles

Al rojizo atardecer de la ciudad

Al caminar por las noches

Al tratar de sublevar la conciencia

Al saber la verdad

Al recordarte cuando marchábamos en octubre

Al recordarte en octubre
 
 
 
POEMA 6


Nueve caracoles marinos

Dos conchas de ostión

Una pequeña almeja entre tus piernas

Una cajetilla de cigarros en el cajón del buró

Una estalactita de sal en la cocina

Miles de hormigas en el jardín

Un par de fresas en tus senos

La piel espolvoreada de canela

Varios lunares en el cuello

El canario que pintaste a rayas

Tus zapatos en el comedor

El olor de tu sexo

La envidia del mundo

Nuestra canción favorita

Todo eso comprueba que de ese amor

Aún quedan rastros
 
 
 
POEMA 7


¿Qué endeble distancia separa al amor del odio?

¿Por qué tardan tanto en cerrar estas heridas?



POEMA 8

...y al final la segunda reencarnación de tu sexo

me asaltó inesperadamente

en la cálida oscuridad de un hotel.

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